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Valores

Ética
Comunicación y trabajo en equipo
Honestidad y coherencia
Excelencia
Responsabilidad Social

Misión

Somos una marca Colombiana con espíritu emprendedor y tradición italiana, que promueve la estética, el buen vestir masculino y un estilo de vida. Nuestra pasión por los detalles y  asesoría personalizada  generan experiencias y emociones que se convierten en nuestro emblema de fidelidad.

Contribuimos activamente de forma voluntaria al mejoramiento y evolución de nuestros colaboradores, accionistas y nuestro país.

Visión

Ser la marca líder en el segmento Premium de la moda masculina en Colombia y América Latina, posicionándonos en otros mercados como símbolo de elegancia, tradición e innovación.

Nuestros pilares son la base de nuestro éxito.

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Honestidad y coherencia
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Responsabilidad Social
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Somos una marca Colombiana con espíritu emprendedor y tradición italiana, que promueve la estética, el buen vestir masculino y un estilo de vida. Nuestra pasión por los detalles y  asesoría personalizada  generan experiencias y emociones que se convierten en nuestro emblema de fidelidad.

Contribuimos activamente de forma voluntaria al mejoramiento y evolución de nuestros colaboradores, accionistas y nuestro país.

Visión

Ser la marca líder en el segmento Premium de la moda masculina en Colombia y América Latina, posicionándonos en otros mercados como símbolo de elegancia, tradición e innovación.

Nuestros pilares son la base de nuestro éxito.

Innovación y creatividad

Es el talento que tenemos de idear algo nuevo y convertirlo en productos excelsos. Con los más altos estándares de calidad y estilo damos inicio a una nueva era de innovación y experiencia, donde los diseños y detalles del producto  junto con el servicio se fundan en nuestra marca.

Experiencia de marca

Es la percepción y conjunto de emociones que desata nuestra marca y que la lleva a fidelizar a nuestros clientes al nexo indivisible entre marca e inigualable asesoría.

Innovación y creatividad

Es el talento que tenemos de idear algo nuevo y convertirlo en productos excelsos. Con los más altos estándares de calidad y estilo damos inicio a una nueva era de innovación y experiencia, donde los diseños y detalles del producto  junto con el servicio se fundan en nuestra marca.

Experiencia de marca

Es la percepción y conjunto de emociones que desata nuestra marca y que la lleva a fidelizar a nuestros clientes al nexo indivisible entre marca e inigualable asesoría.

Comprometido

Los clientes son el centro de lo que hacemos y sus necesidades, nuestro punto de partida. Trabajamos continuamente en el diseño, calidad y exclusividad del producto y junto a nuestro talento humano promovemos una cultura centrada en el compromiso al cliente, orientada a descubrir, crear y entregar valor en nuestra asesoría.

Apasionado

Nuestra decisión es cautivar, formar y conservar el mejor talento humano comprometido en aportar a los resultados, transmitiendo pasión, fortaleciendo el trabajo en equipo, y creando una cultura organizacional que nos lleve al cumplimiento de nuestra visión.

Comprometido

Los clientes son el centro de lo que hacemos y sus necesidades, nuestro punto de partida. Trabajamos continuamente en el diseño, calidad y exclusividad del producto y junto a nuestro talento humano promovemos una cultura centrada en el compromiso al cliente, orientada a descubrir, crear y entregar valor en nuestra asesoría.

Apasionado

Nuestra decisión es cautivar, formar y conservar el mejor talento humano comprometido en aportar a los resultados, transmitiendo pasión, fortaleciendo el trabajo en equipo, y creando una cultura organizacional que nos lleve al cumplimiento de nuestra visión.

Nuestra historia: IV DECADAS ENTRE HILOS Y AGUJAS

Nuestra historia: IV DECADAS ENTRE HILOS Y AGUJAS

Carlos Nieto es la única marca premium Colombiana en el segmento de moda masculino con 40 años de trayectoria. Pionera en el desarrollo de propuestas innovadoras para un selecto y exigente grupo de clientes.

La marca sigue comprometida con la industria Colombiana, además de la tradición y elegancia, brinda un excelente servicio de asesoría. Es importador directo y en exclusiva de materias primas e insumos de alta gama (Italia, España, Portugal e Inglaterra), comercializando prendas diseñadas por talento y mano de obra Colombiana.

Actualmente, cuenta en el mercado colombiano con 20 puntos de venta, dos concesiones y 3 tiendas en franquicia fuera del País, ofreciendo siempre artículos muy bien confeccionados, sello que ha caracterizado a la marca a lo largo de estos años.

En 1975 Carlos, un joven que estaba terminando sus estudios en la Escuela Naval de Cadetes, dejó el país para trabajar una temporada en Italia. Dos años después, cuando volvió, le llegó la idea de montar una tienda de muebles y accesorios de decoración. Llamó a sus padres, quienes en ese momento se encontraban radicados en Nueva York (él, como corresponsal de prensa, y ella como representante de marcas francesas como Givenchy e Yves Saint Laurent), para que José, su papá, se convirtiera en su socio.

El negocio, llamado Don Carlos, no marchaba mal, pero él, un joven inquieto de 28 años, le propuso a su padre explorar el mundo textil y abrir un almacén de ropa. Conservando el mismo nombre, un año más tarde cerró el negocio de muebles y abrió el de moda en el local de al lado. “Pronto se dio cuenta de que lo que más se movía al interior de la tienda eran los trajes y decidió adoptar el gusto de los clientes. Consiguió un cortador de jeans y pantalones de pana para hombre y mujer, artículos que se convirtieron en los más demandados en el momento”, recuerda Alberto, el menor de los hijos de José, y quien ahora está a cargo de la marca.

En 1975 Carlos, un joven que estaba terminando sus estudios en la Escuela Naval de Cadetes, dejó el país para trabajar una temporada en Italia. Dos años después, cuando volvió, le llegó la idea de montar una tienda de muebles y accesorios de decoración. Llamó a sus padres, quienes en ese momento se encontraban radicados en Nueva York (él, como corresponsal de prensa, y ella como representante de marcas francesas como Givenchy e Yves Saint Laurent), para que José, su papá, se convirtiera en su socio.

El negocio, llamado Don Carlos, no marchaba mal, pero él, un joven inquieto de 28 años, le propuso a su padre explorar el mundo textil y abrir un almacén de ropa. Conservando el mismo nombre, un año más tarde cerró el negocio de muebles y abrió el de moda en el local de al lado. “Pronto se dio cuenta de que lo que más se movía al interior de la tienda eran los trajes y decidió adoptar el gusto de los clientes. Consiguió un cortador de jeans y pantalones de pana para hombre y mujer, artículos que se convirtieron en los más demandados en el momento”, recuerda Alberto, el menor de los hijos de José, y quien ahora está a cargo de la marca.

Conócenos

El negocio estaba dando frutos y fue hacia 1981 que el joven emprendedor decidió abrir una nueva tienda en el centro comercial Unicentro. Le puso su nombre: Carlos Nieto. Desde entonces, se comenzaron a comercializar tanto las prendas que él traía de Europa como las que diseñaba en Colombia. Vinieron la apertura de las tiendas en Hacienda Santa Bárbara y Andino, y una en Medellín. El nombre de la empresa ya se empezaba a escuchar en algunas ciudades del país, y es que, según Alberto, su hermano era un ser social, reconocido en todas partes. “Era, además, un hombre muy apuesto, muy elegante, medía 1,91 y era muy vanidoso; eso le sirvió mucho para hacer lo que hizo con esta marca”, cuenta.

Para ese entonces, Vicky, diseñadora de modas y la mayor de los hijos de José Nieto, se encontraba en Italia, y Alberto, quien posee una voz fascinante, había terminado sus estudios de Publicidad en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y había decidió viajar tres años a Europa a estudiar francés e italiano. Con los idiomas perfeccionados, regresó a Colombia para especializarse en locución comercial con dominio de varias lenguas y montar una oficina en la que manejaba la publicidad de cuatro clientes. Todo esto cambió la percepción que Carlos tenía de su hermano, once años menor: dejó de verlo como un niño y le propuso que fuera su asesor en los proyectos publicitarios de la empresa textil.

Conócenos

El negocio estaba dando frutos y fue hacia 1981 que el joven emprendedor decidió abrir una nueva tienda en el centro comercial Unicentro. Le puso su nombre: Carlos Nieto. Desde entonces, se comenzaron a comercializar tanto las prendas que él traía de Europa como las que diseñaba en Colombia. Vinieron la apertura de las tiendas en Hacienda Santa Bárbara y Andino, y una en Medellín. El nombre de la empresa ya se empezaba a escuchar en algunas ciudades del país, y es que, según Alberto, su hermano era un ser social, reconocido en todas partes. “Era, además, un hombre muy apuesto, muy elegante, medía 1,91 y era muy vanidoso; eso le sirvió mucho para hacer lo que hizo con esta marca”, cuenta.

Para ese entonces, Vicky, diseñadora de modas y la mayor de los hijos de José Nieto, se encontraba en Italia, y Alberto, quien posee una voz fascinante, había terminado sus estudios de Publicidad en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y había decidió viajar tres años a Europa a estudiar francés e italiano. Con los idiomas perfeccionados, regresó a Colombia para especializarse en locución comercial con dominio de varias lenguas y montar una oficina en la que manejaba la publicidad de cuatro clientes. Todo esto cambió la percepción que Carlos tenía de su hermano, once años menor: dejó de verlo como un niño y le propuso que fuera su asesor en los proyectos publicitarios de la empresa textil.

Sin embargo, en 1993 la salud de Carlos se vio comprometida por un cáncer de colon. “Recuerdo que la noche anterior a su muerte, él llamó a todos los miembros de la familia y habló con cada uno de ellos ―recuerda Alberto―. Cuando llegó mi turno, me dijo que el único que podría manejar la empresa que él había creado sería yo y por eso la pondría en mis manos. Lamentablemente, los dos nos vinimos a conocer muy tarde, debido a nuestra diferencia de edad y al viaje que yo había hecho. Seis años antes de su muerte tuvimos una magnífica relación, salíamos, conversábamos y hacíamos deporte juntos…”.

Desde ese momento Alberto, que desconocía el manejo de la empresa, cerró su oficina de publicidad y empezó a trabajar con su hermana Vicky (a distancia) en la marca Carlos Nieto.

“Fue realmente complicado ―recuerda Alberto―, algo que me marcó para siempre porque partió mi existencia en dos: antes de esa despedida y después de esa bienvenida. De un momento a otro me levanto con el enorme temor de tomar las riendas de un negocio en el que yo nunca había trabajado. Cuando empezamos a verlo, nos encontramos con obligaciones financieras que debían resolverse a corto y mediano plazo. Era claro que las puertas de la empresa no podían cerrarse por dos razones: la primera es que mi hermano me había puesto una tarea y yo me había comprometido a cumplirla; y la segunda es que esta era una empresa familiar. Los bancos nos dieron la mano y el grupo de colaboradores hizo parte del cambio. Escuché consejos que me permitieron darle un giro al negocio. Muchos dudaron de que yo, el hermano menor de Carlos, lograra sacar adelante su creación”.

Conócenos
Conócenos

Sin embargo, en 1993 la salud de Carlos se vio comprometida por un cáncer de colon. “Recuerdo que la noche anterior a su muerte, él llamó a todos los miembros de la familia y habló con cada uno de ellos ―recuerda Alberto―. Cuando llegó mi turno, me dijo que el único que podría manejar la empresa que él había creado sería yo y por eso la pondría en mis manos. Lamentablemente, los dos nos vinimos a conocer muy tarde, debido a nuestra diferencia de edad y al viaje que yo había hecho. Seis años antes de su muerte tuvimos una magnífica relación, salíamos, conversábamos y hacíamos deporte juntos…”.

Desde ese momento Alberto, que desconocía el manejo de la empresa, cerró su oficina de publicidad y empezó a trabajar con su hermana Vicky (a distancia) en la marca Carlos Nieto.

“Fue realmente complicado ―recuerda Alberto―, algo que me marcó para siempre porque partió mi existencia en dos: antes de esa despedida y después de esa bienvenida. De un momento a otro me levanto con el enorme temor de tomar las riendas de un negocio en el que yo nunca había trabajado. Cuando empezamos a verlo, nos encontramos con obligaciones financieras que debían resolverse a corto y mediano plazo. Era claro que las puertas de la empresa no podían cerrarse por dos razones: la primera es que mi hermano me había puesto una tarea y yo me había comprometido a cumplirla; y la segunda es que esta era una empresa familiar. Los bancos nos dieron la mano y el grupo de colaboradores hizo parte del cambio. Escuché consejos que me permitieron darle un giro al negocio. Muchos dudaron de que yo, el hermano menor de Carlos, lograra sacar adelante su creación”.

Conócenos

Para el año 2000 se habían saneado las deudas y trabajaban con recursos propios. En 2009, Vicky se radicó en Colombia y empezó a hacerse cargo de la línea casual de la empresa, mientras Alberto hacía lo propio con la formal, y con la asesoría de Gerardo Florez en la gerencia comercial.

Hoy, el menor de los Nieto busca entrar a los mercados de Ecuador, Perú, Panamá y México, ahora con la ayuda de su hija mayor, quien lo apoya en la parte visual de la marca, y próximamente con la de su hija menor, quien se encuentra realizando estudios de Diseño de modas en Nueva York. “Seguiremos innovando y evolucionando. No podemos detenernos a ver cómo le está yendo al otro, sino proponer en todo momento”, dice sonriente.

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Para el año 2000 se habían saneado las deudas y trabajaban con recursos propios. En 2009, Vicky se radicó en Colombia y empezó a hacerse cargo de la línea casual de la empresa, mientras Alberto hacía lo propio con la formal, y con la asesoría de Gerardo Florez en la gerencia comercial.

Hoy, el menor de los Nieto busca entrar a los mercados de Ecuador, Perú, Panamá y México, ahora con la ayuda de su hija mayor, quien lo apoya en la parte visual de la marca, y próximamente con la de su hija menor, quien se encuentra realizando estudios de Diseño de modas en Nueva York. “Seguiremos innovando y evolucionando. No podemos detenernos a ver cómo le está yendo al otro, sino proponer en todo momento”, dice sonriente.

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